Su esposo llegó riendo al funeral con la amante, sin saber que la esposa embarazada dejó 1 trampa maestra para destruirlos frente a todos

Su esposo llegó riendo al funeral con la amante, sin saber que la esposa embarazada dejó 1 trampa maestra para destruirlos frente a todos

Sebastián caminó por el pasillo central, cambiando su expresión a 1 máscara de dolor fingido conforme se acercaba al frente. Dejó a Mariana a unos pasos y se paró frente a Elena.

—Doña Elena —susurró él, con una voz que derramaba falsa piedad—. Qué tragedia tan incomprensible. No tengo palabras.

Antes de que Elena pudiera responder, Mariana dio 2 pasos al frente, invadiendo el espacio personal de la madre devastada. El olor de su perfume dulce y abrumador golpeó a Elena, revolviéndole el estómago. Mariana se inclinó ligeramente, acercando sus labios rojos al oído de Elena.

—Parece que al final gané yo —susurró la amante, con una sonrisa venenosa que nadie más pudo ver.

Por 1 fracción de segundo, el instinto de Elena fue levantar la mano y cruzarle la cara. Quiso gritar frente a todos los presentes que esa mujer era 1 parásito, que Sebastián era 1 monstruo que había arrastrado a su hija a la desesperación. Quiso destrozar la perfecta fachada del “empresario del año”.

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