—Señora, después de meter a su marido a la cárcel y ser la mujer más poderosa de la empresa, ¿esto es 1 venganza consumada?
Valentina, vistiendo 1 traje sastre blanco, sonrió levemente.
—No. La venganza destruye. Esto fue 1 simple acto de justicia.
Pasó 1 año. El cabello de Valentina creció fuerte, oscuro y corto. Lo mantuvo así como 1 símbolo de victoria. Desde su trono en Grupo Nápoles, instauró 3 nuevas políticas contra el acoso y la corrupción. Semanas después, 12 empleadas denunciaron a sus agresores, inspiradas por la valentía de su jefa.
Porque aquella noche, Diego intentó arrancarle el cabello para arrebatarle su poder. Pero lo único que logró quitarle, fue hasta el último gramo de miedo que habitaba en ella.
Y 1 mujer sin miedo, es 1 fuerza imparable.
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