— Es genética.
— Es la edad.
— Es porque eres delgado.
Pero la verdad es que nunca es solo eso.
Las personas con venas visibles suelen haber cargado más de lo que dijeron. Han sostenido responsabilidades antes de estar listas. Han aprendido a callar cuando hablar no cambiaba nada. Son personas que se adaptaron al frío, al cansancio, al miedo… y siguieron adelante.
Mira esas manos. No parecen manos que pidan ayuda. Parecen manos que la dieron muchas veces. Manos que sujetaron a otros cuando todo temblaba. Manos que trabajaron cuando el cuerpo pedía descanso. Manos que limpiaron lágrimas ajenas mientras escondían las propias.
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