PARTE 1
El polvo caliente del camino de terracería tenía el mismo olor a infancia que Samuel había intentado sepultar bajo su éxito. Habían pasado exactamente 6 años desde la última vez que pisó aquel rincón olvidado de Jalisco. Atrás habían quedado los días de hambre, las madrugadas tiritando de frío y la desesperación. Ahora, a sus 28 años, viajaba en la parte trasera de 1 automóvil negro de lujo, con asientos de cuero y aire acondicionado, vistiendo 1 traje hecho a la medida que costaba más de lo que todo su barrio ganaba en 1 año.
Apenas 24 horas antes, Samuel había firmado 1 contrato con 1 gigante tecnológico extranjero que compró su aplicación móvil, convirtiéndolo instantáneamente en millonario. Pero los números en su cuenta bancaria no significaban nada comparados con el único objetivo de su regreso: su madre, Elena.
Leave a Comment