Llegó al divorcio con su bebé de 12 días y su esposo se burló junto a la amante, pero el contenido de su carpeta negra los destruyó para siempre.
Valeria esbozó 1 sonrisa que le heló la sangre a todos los presentes.
—Perfecto. Entonces hablemos de negocios serios. Hablemos de pruebas.
Abrió de golpe la carpeta negra. 1 por 1, empezó a lanzar los documentos sobre la fina mesa de cristal. Primero, los recibos de las suites del hotel de lujo. Luego, los estados de cuenta impresos a color con las 14 transferencias bancarias que sumaban millones de pesos desviados ilegalmente de la constructora al patrimonio de la amante.
La abogada de Valeria, 1 mujer mayor de mirada implacable que había estado callada todo el tiempo, sacó 1 pequeña bocina y la enlazó a su tableta electrónica.
—Y ahora, escuchemos el anexo 4 de la demanda penal —dijo la abogada con firmeza.
La voz nítida de Arturo retumbó violentamente en las 4 paredes del lujoso despacho. Su tono burlón, su plan macabro, su intención de declararla loca y robarle al bebé. El cinismo puro expuesto frente a todos sin piedad.
“Con el berrinche del bebé no va a tener cabeza para pelear… metemos el cuento de la depresión… le quitamos al niño. Está loca.”
El abogado de Arturo cerró su libreta de golpe, sudando frío. Sabía que el caso estaba totalmente perdido y que su cliente acababa de cometer 1 suicidio legal. Sofía se puso blanca como el papel, temblando de miedo al ver los documentos financieros.
Leave a Comment