EL ESPOSO CELEBRABA EN UN YATE MIENTRAS ELLA LUCHABA POR SU VIDA EN EL QUIRÓFANO. LO QUE HIZO ESTE PADRE MILLONARIO TE DEJARÁ HELADO…
De fondo, Alejandro no escuchó rezos. Escuchó el retumbar de un bajo de reguetón, el choque de copas de cristal y una risa femenina.
—Quédate rezando —dijo Alejandro, cortando la llamada.
Inmediatamente llamó a su jefe de seguridad. En 2 minutos, tuvo la ubicación satelital del celular de su yerno. Diego no estaba en ninguna iglesia de Monterrey. Estaba en la marina de Cancún, a bordo del yate que Sofía había pagado, dando una fiesta privada.
Justo en ese instante, el neurocirujano entró corriendo a la habitación.
—Don Alejandro, necesitamos intervenir a Sofía de urgencia. La presión en su cerebro está subiendo a niveles críticos. Pero tenemos un problema legal.
—¿Qué problema? —bramó el anciano.
—El señor Montalvo es su esposo. Habló con nuestro departamento jurídico hace 15 minutos y se negó a firmar el consentimiento de la cirugía. Dijo que su religión no le permitía autorizar este procedimiento y que debíamos esperar la voluntad divina. Si no operamos en los próximos 20 minutos, su hija no amanecerá.
El aire se congeló en la habitación. Alejandro lo comprendió todo en 1 segundo. Diego no estaba escapando del dolor. Diego estaba ganando tiempo. Quería que Sofía muriera.
Alejandro sacó su chequera y su pluma.
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