Pero en la mente de Chelo, las piezas de 1 rompecabezas siniestro comenzaron a encajar. Recordó que, 4 días atrás, cuando Arturo tuvo que viajar a Monterrey para cerrar 1 negocio, Miranda le ordenó a la servidumbre que nadie entrara a la habitación de Leo durante toda la tarde porque “el niño necesitaba disciplina a solas”. Esa misma noche, al limpiar la cocina, Chelo encontró en el fregadero 1 jeringa industrial gruesa, de esas que se usan para inyectar los marinados al pavo o la carne, mal lavada. También recordó haber visto el frasco de miel de agave casi vacío y restos de azúcar esparcidos por la encimera de granito.
En su momento pensó que la señora había intentado cocinar, algo inusual en ella. Ahora, uniendo los hilos, 1 ola de terror puro le recorrió la espina dorsal.
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