Pero su vida dio 1 giro brutal y definitivo 1 fría madrugada de noviembre, hace 26 años. Estaba barriendo las hojas secas cerca de la entrada principal cuando escuchó 1 llanto ahogado que al principio confundió con 1 cachorrito abandonado. Al apuntar con su vieja linterna de pilas hacia las gradas oscuras de la cancha de básquetbol, vio 1 caja de cartón de huevo San Juan. Adentro había 1 bebé recién nacida, morada por el frío, envuelta en 1 cobija delgada y sucia. Junto a la pequeña criatura, 1 nota arrugada escrita en 1 pedazo de papel estraza decía con faltas de ortografía: “No tengo dinero para darle de comer. Por favor, cuídenla mucho, que Dios los perdone”. Tomás sintió que el corazón se le detenía al leer eso.
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