1 mecánico con las manos llenas de grasa tomó la palabra frente a todos sin pedir permiso: —El jefe Tomás me arregló el techo de lámina de a gratis y me regaló 2 cobijas cuando me quedé sin chamba en pleno diciembre. Ese señor no tiene ni en qué caerse muerto, siempre anda con los mismos zapatos rotos. ¡Es 1 bajeza, 1 asquerosidad y 1 injusticia monumental lo que le quieren hacer!
Daniela, la enfermera, subió al estrado con lágrimas escurriendo por sus mejillas. —Cuando mi madre murió atropellada y me quedé sola en la calle oliendo a sangre, este hombre me dio 1 plato de sopa caliente y 1 hogar lleno de amor. Él es 1 verdadero santo, no 1 criminal de cuello blanco.
Mariana narró llorando cómo él la escondió en la bodega escolar oscura para protegerla de los brutales golpes de la directora de su antigua casa hogar. —Él dejaba 1 pequeña luz prendida toda la santa noche gastando su poca luz, porque sabía que yo le tenía 1 terror paralizante a la oscuridad y a los ruidos.
Finalmente, Elena miró directamente a los ojos cansados del juez. Su voz se quebró por 1 segundo, pero tomó aire profundo y habló desde lo más profundo de su corazón lastimado frente a todos los presentes, frente a las cámaras que ya grababan.
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