Pensé que sería algo temporal.
Eso fue hace tres años.
Con el tiempo, Gabriel comenzó a encargarse de casi todo:
Las cuentas.
Los pagos.
La gestión de mi pensión.
Decía que lo hacía para ayudarme.
Pero poco a poco también empezó a controlar el acceso a las cuentas que Rafael y yo habíamos abierto años atrás.
La cuenta principal estaba a mi nombre, pero Gabriel tenía acceso administrativo para manejarla.
Con el tiempo empezó a comportarse como si fuera suya.
Guardaba los recibos en carpetas ordenadas:
“Hogar”
“Gastos de mamá”
Como si yo fuera una categoría más.
Leave a Comment