Estábamos entrando
en terreno peligroso.
“Que cuando llegue el momento, escucharás a tu corazón. Ni a tu ira, ni a la culpa de nadie, ni siquiera a lo que crees que yo habría querido. Haz lo que creas correcto”.
“Me estás asustando, mamá”.
Ella esbozó una débil sonrisa. “No lo intento”.
¿Qué quería decir con “cuando llegue el momento”? ¿Qué momento? ¿Para qué elección me estaba preparando?
“Haz lo que creas
lo que creas correcto”.
Cerró los ojos.
Por un momento pensé que se había dormido. Su respiración era lenta y superficial, como cuando le hacía efecto el analgésico.
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