Los derrames ocurren cuando la sangre deja de llegar al cerebro o cuando un vaso se rompe. A menudo no matan, pero dejan secuelas graves: pérdida de habla, movilidad, memoria o independencia.
Si has llegado a una edad avanzada sin haber sufrido derrames ni bloqueos circulatorios importantes, significa que tu sistema vascular sigue fuerte. Tus arterias pueden expandirse, contraerse y llevar oxígeno a cada rincón del cuerpo.
Una buena circulación es una de las claves más importantes para una vejez activa, con mente clara y cuerpo funcional.
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