La gracia no fluye en un corazón que se niega a cambiar.
El pecado grave no confesado bloquea la acción espiritual.
Es como encender una vela dentro de un frasco cerrado.
El rosario es un camino de conversión.
Si al rezar sientes frialdad, peso o inquietud, puede ser un llamado al arrepentimiento.
Confesión y rosario juntos son una fuerza imparable.
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