Uno de los errores más comunes es rezar el rosario como si fuera una carrera.
La boca repite, pero la mente está en otro lugar y el corazón no participa.
El rosario no es una cadena de palabras.
Es una escalera espiritual.
Cada Ave María es un paso hacia Jesús por las manos de María.
Cuando se reza con apuro, la oración se vuelve ruido.
Y el cielo no responde al ruido, responde al clamor del alma.
Es mejor rezar una sola decena con profundidad que cinco rosarios sin atención.
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