—El señor Montalvo es su esposo. Habló con nuestro departamento jurídico hace 15 minutos y se negó a firmar el consentimiento de la cirugía. Dijo que su religión no le permitía autorizar este procedimiento y que debíamos esperar la voluntad divina. Si no operamos en los próximos 20 minutos, su hija no amanecerá.
El aire se congeló en la habitación. Alejandro lo comprendió todo en 1 segundo. Diego no estaba escapando del dolor. Diego estaba ganando tiempo. Quería que Sofía muriera.
Alejandro sacó su chequera y su pluma.
—Preparen el quirófano ya mismo. Yo asumo toda la responsabilidad legal y financiera. Y pobre del abogado que intente detenerme.
Mientras veía cómo se llevaban a su hija por el pasillo, Alejandro hizo 1 llamada más. Nadie podía imaginar el infierno que estaba a punto de desatarse…
PARTE 2
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