Este mito está cargado de prejuicio. Hay quienes asocian la cicatriz con pobreza, mala higiene o falta de atención médica.
La verdad
La vacuna BCG fue, y en muchos lugares sigue siendo, parte de los programas nacionales de vacunación. Se aplicó a millones de niños de todas las clases sociales, especialmente en países donde la tuberculosis era una amenaza importante.
Tener esta cicatriz no dice nada sobre tu origen, educación o nivel económico. Es una señal de una política de salud pública, no de una condición social.
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