ucas se ha pasado toda la vida con la cabeza gacha y el corazón protegido, sobre todo cuando se trata del trabajo de su abuela en su instituto. Pero en la noche del baile de graduación, una sola elección lo obliga a decidir qué es lo que realmente importa… y quién merece de verdad ser visto.

Me fui a vivir con la abuela Doris cuando tenía tres días de nacido. Mi madre, Lina, había muerto justo después de darme a luz… Nunca la conocí, pero la abuela me dijo que me había tomado en sus brazos una vez.
“Lo hizo, Lucas”, decía la abuela.
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