Martín empezó a ponerse nervioso.
—¿Cómo que no tiene validez? ¡Yo compré esta casa!
El hombre respondió con calma:
—Esta propiedad está registrada a nombre de la señora Elena Ruiz desde hace más de 25 años. Además, hace dos años fue incorporada a un fideicomiso familiar que impide cualquier transferencia sin su autorización directa.
Martín me miró. Por primera vez, su expresión cambió.
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