Ya no era arrogancia.
Era desconcierto.
—Mamá… ¿qué significa eso?
Lo miré con una serenidad que me costó años aprender.
—Significa, Martín, que esta casa nunca dejó de ser mía.
Ya no era arrogancia.
Era desconcierto.
—Mamá… ¿qué significa eso?
Lo miré con una serenidad que me costó años aprender.
—Significa, Martín, que esta casa nunca dejó de ser mía.
Leave a Comment