En cada ciudad, Helen recuperó una parte de sí misma. Se permitió volver a usar lápiz labial. Compró un pañuelo amarillo que nunca antes se habría animado a vestir. Bailó en un bar sin esperar invitación. Y escribió, por primera vez, una lista: cosas que nunca había dicho. Cosas que por años se tragó para no incomodar.
Leave a Comment