El sistema digestivo también experimenta modificaciones importantes. Después de los 70, el estómago produce menos ácido y el intestino funciona con mayor lentitud, lo que repercute en la digestión y en la absorción de nutrientes esenciales. Esto puede generar sensaciones de pesadez, digestiones más lentas o episodios de estreñimiento. Además, existe una mayor probabilidad de desarrollar deficiencias de vitaminas y minerales como la vitamina B12, el hierro o el calcio. Adaptar la alimentación, incorporando porciones más pequeñas y alimentos ricos en fibra, suele ser una de las estrategias más efectivas para acompañar estos cambios.
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