Las mujeres con estilo refinado saben que el lujo no necesita anunciarse a gritos. Cuando una prenda está cubierta de logos grandes o repetidos, la imagen puede verse forzada y menos sofisticada.
La verdadera elegancia se nota en la calidad del tejido, en el corte, en la caída de la prenda y en cómo armoniza con quien la lleva. No depende de mostrar una marca de forma evidente.
Una camisa sencilla, un pantalón bien confeccionado o un bolso de líneas limpias suelen proyectar mucho más que cualquier logo excesivo.
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