En urgencias, Valeria inventó alergias, nueces, excusas. Alejandro asentía como un muñeco.
Pero el médico del hospital frenó todo cuando llegaron los análisis:
—Esto no es alergia. Es una intoxicación masiva.
Y después, la palabra que lo detonó todo:
Olanzapina (un antipsicótico).
En dosis letales. En la sangre de don Esteban.
Ahí entendí el plan real:
No querían matarme. Querían algo peor.
Querían drogarme para que yo pareciera “loca” en público… y así quitarme mi firma, mi libertad, mi dinero.
Interdicción. Tutela. Encierro. Silencio.
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