Esta información suele sorprender a muchos consumidores, pero no necesariamente implica un riesgo. Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, comer camarones con la “vena” no suele representar un peligro si el producto está fresco y correctamente cocido. El calor elimina bacterias comunes y reduce posibles contaminantes. Sin embargo, la discusión no termina ahí, ya que entran en juego otros factores vinculados al sabor, la textura y la presentación del plato.
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