El problema es que, ocasionalmente, estos adipocitos se agrupan de una forma peculiar y forman lo que conocemos como lipomas.
Estas son básicamente «bolas de grasa» o crecimientos benignos que, aunque pueden aparecer en prácticamente cualquier órgano del cuerpo, lo más común es encontrarlos en la capa subcutánea, justo debajo de la piel, donde se sienten como pequeños bultos móviles al tacto.
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