Hay generaciones que crecen en tiempos estables y otras que llegan al mundo justo cuando todo está cambiando. Quienes nacieron entre 1980 y 1999 pertenecen claramente a este segundo grupo. Su infancia y juventud transcurrieron en un período de transición profunda, cuando muchas certezas del pasado comenzaron a resquebrajarse y el futuro todavía no mostraba una forma definida. Para muchos padres, entenderlos puede resultar un desafío, pero una lectura psicológica más profunda ayuda a ver que no se trata de confusión ni rebeldía sin sentido, sino de una sensibilidad particular frente a la realidad.
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