Uno de los aspectos que más llamó la atención fue su asombrosa orientación natural. Sin tecnología, sin mapas y sin referencias artificiales, el ave encontraba el camino correcto una y otra vez. Los especialistas coinciden en que esta habilidad estaría relacionada con la percepción del campo magnético terrestre, combinada con una memoria visual altamente desarrollada y un instinto afinado por generaciones de evolución.
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