Esta es una de las señales más ignoradas y, a la vez, más importantes.
Cuando las palmas de las manos o las plantas de los pies pican intensamente, sin enrojecimiento ni lesiones visibles, especialmente por la noche, puede estar relacionada con problemas hepáticos.
El hígado produce sustancias necesarias para la digestión de grasas. Si no funcionan correctamente, ciertas sustancias pueden acumularse en la sangre y depositarse en zonas con muchas terminaciones nerviosas, como manos y pies, provocando una picazón profunda, ardorosa y desesperante.
Dato clave:
Este tipo de picazón no mejora al rascarse ni con cremas comunes, y suele empeorar por la noche.
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