Desde esta perspectiva, los espíritus no suelen “hablar” como una persona frente a otra. Lo común es que se comuniquen por vías indirectas:
- Sueños lúcidos o vívidos: encuentros que dejan paz, mensajes claros, despedidas.
- Aromas repentinos: perfume, comida, tabaco, flores… asociados a alguien.
- Canciones repetidas: la misma canción apareciendo en momentos clave.
- Electricidad y tecnología: luces que parpadean, aparatos que se encienden.
- Animales y naturaleza: especialmente aves, mariposas, libélulas, como símbolos.
- Intuición corporal: presión en el pecho, nudo en la garganta, calma repentina.
La clave, según la médium, no es obsesionarse, sino observar: cuando estás en calma, entiendes mejor el mensaje.
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