Pero antes de moverme, mi hijo me tomó del brazo y me susurró al oído:
—Mantén la calma, papá. Mañana todo va a cambiar.
No entendí cómo podía estar tan seguro. Aún así, confié.

Pero antes de moverme, mi hijo me tomó del brazo y me susurró al oído:
—Mantén la calma, papá. Mañana todo va a cambiar.
No entendí cómo podía estar tan seguro. Aún así, confié.

Leave a Comment