Según numerosos testimonios clínicos:
- La conciencia se separa del cuerpo
- Desaparecen el dolor, el peso y el miedo
- La persona se percibe como presencia, no como materia
- Se produce una comunicación directa, sin palabras, basada en comprensión y amor
En este plano no hay juicios ni castigos. No existe un tribunal ni un infierno. La dimensión astral funciona como una escuela de conciencia, donde se comprende el impacto de la propia vida sin culpa ni condena.
La identidad personal no se pierde. El “yo profundo” permanece.
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