– Lo hice.
“Aléjate de la ventana”.
Entonces la llamada se cayó.
Durante un minuto largo y horrible, no pasó nada.
Entonces oí la voz de Caleb abajo.
Ya no tiene sueño.
Cálmate.
“Las luces están apagadas”, dijo.
Otro hombre respondió desde dentro de mi casa.
“Entonces ella lo sabe”.
Mi mano voló hasta mi boca.
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