PARTE 4
Apretó los puños.
—Porque si ellos descubrían que tenías relación conmigo… desaparecerías.
Esa frase me heló la sangre.
Miré nuevamente la habitación.
Las fotos.
Las pruebas.
Todo… no era obsesión.
Era protección.
De la forma más retorcida posible.
—¿Y ahora qué…? —pregunté—. ¿Vas a seguir “muerto”?
Me miró.
Durante mucho tiempo.
Luego negó.
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