“Vamos a ver si el muchacho sí es tan brillante como dicen.”
No contesté. Miré al escenario.
Después de varios discursos sobre innovación, juventud y futuro, el presentador anunció:
“Recibamos con un fuerte aplauso a Mateo Rivas.”
Mi hijo subió con una camisa blanca sencilla. Caminó sin arrogancia, con una calma que me llenó el pecho de orgullo.
El director del programa tomó el micrófono.
“Este año reconocemos un proyecto que ya ha permitido identificar riesgos graves en varios desarrollos habitacionales populares.”
En la pantalla apareció el título:
“Sistemas predictivos para detectar riesgo estructural en vivienda social.”
Luego comenzaron a mostrarse fotografías: grietas profundas, columnas mal coladas, varillas expuestas, planos modificados y permisos alterados. El silencio cayó sobre el auditorio.
Vi a Ramiro enderezarse en su asiento.
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