“Coloca una cámara oculta en la sala y vete del departamento”, me dijo mi nuera y esto sucedió.

“Coloca una cámara oculta en la sala y vete del departamento”, me dijo mi nuera y esto sucedió.

Rosa no hizo preguntas. Preparó té de manzanilla y se sentó conmigo en silencio. Más tarde, acostada en la habitación de huéspedes, miraba las sombras del ventilador girar en el techo.

Tomé el celular varias veces, tentada a abrir la aplicación de la cámara. Me detenía siempre. Tenía miedo de no ver nada… y más miedo aún de ver algo.

El amanecer llegó pálido, con olor a sal y madera húmeda. No había dormido. Rosa aún roncaba cuando abrí la aplicación.

La imagen mostró mi sala exactamente como la había dejado. Suspire, casi avergonzada.

Entonces, la puerta se abrió.

La traición grabada

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