Y claro, también está la actividad hormonal. Cambios como el embarazo, el ciclo menstrual o incluso algunos medicamentos pueden alterar la circulación, haciendo que las venas se vean más de lo normal. No siempre es algo negativo; muchas veces es solo un efecto transitorio.
Entonces, ¿cuándo deberías preocuparte? Hay algunas señales que conviene vigilar:

• Si las venas duelen al tocarlas o al mover la extremidad.
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