Otra situación que puede influir es la deshidratación. Cuando no tomas suficiente agua, la piel puede verse más delgada y menos firme, lo que hace que las venas resalten. Además, la sangre se vuelve un poco más espesa, lo que puede hacer que las venas se sientan más marcadas al tacto. La solución aquí es simple: hidratarse bien. A veces un par de vasos de agua hacen una gran diferencia.
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