La Biblia también llama a las familias y a la comunidad de fe a cuidar de las personas mayores. Honrar a los ancianos no es solo decir palabras bonitas, sino estar presentes.
Una llamada, una visita, una comida compartida o una conversación sincera pueden ser actos profundamente espirituales.
Ninguna persona mayor debería sentirse descartada. Quienes han vivido, trabajado, criado, amado y orado merecen compañía, respeto y gratitud.
Leave a Comment