Uno de los factores más comunes detrás de este síntoma es la mala digestión. Cuando el organismo no produce suficientes enzimas digestivas, los alimentos no se descomponen correctamente en el estómago e intestino. En lugar de ser absorbidos de forma eficiente, terminan fermentándose en el tracto digestivo. Este proceso genera gas, sensación de hinchazón y una incómoda pesadez después de comer. Es una señal clara de que el sistema digestivo no está funcionando de manera óptima.

Otro aspecto importante a considerar es el sobrecrecimiento bacteriano intestinal, conocido como SIBO. En este caso, ciertas bacterias que deberían encontrarse en otras zonas del intestino proliferan en lugares donde no corresponden. Estas bacterias fermentan los alimentos de forma excesiva, lo que produce una mayor cantidad de gases de lo habitual. Este desequilibrio puede provocar no solo distensión abdominal, sino también malestar recurrente tras las comidas.
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