Compré una casa en la playa y mi hijo pretendía traer a 30 familiares de su esposa, por eso tomé esta decisión.

Compré una casa en la playa y mi hijo pretendía traer a 30 familiares de su esposa, por eso tomé esta decisión.

Durante varios días le di vueltas al asunto. Hablé con amigos, con otros familiares. Algunos me dijeron que cediera, que no valía la pena pelear por eso. Otros, en cambio, me dijeron algo que me hizo reflexionar profundamente: “Si no pones límites ahora, nunca los pondrás”. Y tenían razón.

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