Esto es importante, porque no todo lo natural es “automáticamente seguro” para todo el mundo.
Ten cuidado si:
- Tienes gastritis, reflujo fuerte o úlceras (el ajo crudo puede irritar)
- Tomas anticoagulantes o medicamentos específicos (el ajo puede influir en la coagulación)
- Eres alérgico a la miel o a productos apícolas
- Tienes diabetes y no controlas bien tu azúcar (la miel puede elevarla)
- Estás embarazada o lactando y quieres hacerlo a diario (mejor consultar)
Y algo sencillo: si lo tomas y te da ardor fuerte, dolor estomacal, mareo o malestar raro, lo mejor es suspenderlo.
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