Este es un clásico. Cuando alguien está empezando con un “carraspeo” o una molestia leve en la garganta, la miel suele ser la primera opción. Y si le sumas ajo, hay quienes sienten que se corta el proceso más rápido.
Mucha gente lo usa cuando siente que se está “apestando”. No es garantía, pero sí puede dar alivio, sobre todo por la sensación que deja la miel al pasar por la garganta.

Si ya estás con fiebre alta, infección fuerte, dificultad para respirar o síntomas intensos, ahí no es para inventar: toca atención médica, descanso y cuidado serio.
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