– Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse.
– Reducir la exposición a pantallas al menos una hora antes de dormir.
– Evitar comidas pesadas en la noche.
– Mantener la habitación oscura, silenciosa y con temperatura agradable.
– Levantarse de la cama si no se logra dormir después de unos 20 minutos y realizar una actividad tranquila.
Si los despertares nocturnos son frecuentes, se acompañan de ansiedad intensa, ronquidos fuertes, sensación de ahogo o fatiga persistente durante el día, es recomendable consultar a un profesional de la salud para detectar la causa.
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