El objetivo no es solo detener el irrespeto.
Es evolucionar hacia una relación adulto–adulto.
Después de algunas semanas de coherencia, suele ocurrir algo interesante:
El hijo comienza a acercarse de manera diferente. Con menos exigencia y más curiosidad.
Aquí aparece la estrategia del “puente dorado”.
Cuando se comporte con respeto:
- No lo celebres como algo extraordinario
- Trátalo como la normalidad esperada
Eso refuerza que el respeto es el estándar.
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