Muchos estudios médicos coinciden en algo preocupante: una gran cantidad de infartos y paros cardíacos ocurren durante las primeras horas de la mañana.
Las estadísticas indican que el riesgo de sufrir un evento cardiovascular puede aumentar hasta un 40 % durante este periodo del día.
Esto sucede porque, al despertar, el cuerpo entra en un proceso fisiológico intenso. Es como si el organismo encendiera un motor que estuvo apagado durante toda la noche.
Durante ese momento ocurren tres fenómenos importantes:
1. Aumento de hormonas del estrés
Al despertar, el cuerpo libera cortisol, una hormona que ayuda a activar el organismo. Sin embargo, también provoca que el corazón lata más rápido y que los vasos sanguíneos se contraigan, aumentando la presión arterial.
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