Cocinarlo a altas temperaturas o durante mucho tiempo: El calor intenso destruye buena parte de la alicina. Es preferible agregar el ajo al final de la cocción o cocinarlo a fuego bajo por poco tiempo.
Consumir ajo crudo en ayunas sin conocer la tolerancia personal: Puede provocar irritación gástrica, acidez o malestar estomacal en personas sensibles, por lo que se aconseja acompañarlo con otros alimentos.
Exceder la cantidad recomendada: Un consumo excesivo puede causar mal aliento, gases, acidez y diarrea. La cantidad sugerida es de 1 a 2 dientes de ajo al día, según la tolerancia.
Almacenarlo de forma inadecuada: Los ambientes húmedos o bolsas cerradas aceleran su deterioro. Debe guardarse en un lugar fresco, seco y ventilado.
No consultar al médico si se toman anticoagulantes: El ajo puede aumentar el riesgo de sangrado en combinación con ciertos medicamentos, como la warfarina.
Consumirlo sin precaución en casos de enfermedades específicas: Personas con trastornos digestivos, hipotensión, diabetes o que van a someterse a una cirugía deben moderar o evitar el consumo de ajo.
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