Las manos están en constante actividad. Con el tiempo, pueden volverse rígidas o cansadas sin que lo notemos.
Cómo hacerlo:
Coloca agua tibia con sal en un recipiente y deja las manos en remojo durante unos minutos. Luego masajea suavemente cada dedo y la palma.
Qué puedes sentir:
Alivio en las articulaciones y una sensación general de relajación.
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