Ansiedad intensa: cómo el frío en las axilas puede ayudar a calmar el cuerpo en segundos
En ese contexto, especialistas en salud mental y neurociencia coinciden en un punto clave: durante un episodio de ansiedad intensa, el organismo entra en un estado dominado por el sistema nervioso simpático, responsable de la reacción de alerta. En ese momento, el cerebro prioriza la supervivencia por encima del pensamiento lógico. Por eso, muchas estrategias basadas únicamente en el razonamiento pierden eficacia cuando el cuerpo ya está en ese nivel de activación.

Frente a esta realidad, la ciencia ha explorado distintas formas de intervenir directamente sobre el cuerpo para ayudar a recuperar el equilibrio. Una de las técnicas que ha ganado interés en los últimos años es la aplicación de frío en zonas específicas, como las axilas, un área donde se concentran importantes vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas cercanas a la superficie de la piel.
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