El día que el doctor me dijo que solo me quedaban 7 días de vida, mi esposo me apretó la mano con tanta fuerza que por un segundo pensé que lo hacía para no derrumbarse frente a mí.- HICAN

El día que el doctor me dijo que solo me quedaban 7 días de vida, mi esposo me apretó la mano con tanta fuerza que por un segundo pensé que lo hacía para no derrumbarse frente a mí.- HICAN

—Ve a la casa. Revisa la cocina, el patio de servicio, el jardín. Todo. Y llámale al licenciado Valdés. Ya.

Me metí a las cámaras. Cinco minutos después, un sedán negro se estacionó en la entrada principal. Julián bajó primero. Del lado del copiloto salió Lorena, la misma mujer que él me había presentado como su “socia” cada vez que yo preguntaba demasiado. Iba impecable, oliendo a perfume caro, con esa sonrisa de mujer que entra en casa ajena como si ya fuera suya.

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