Decoración temática, catering, fotos para redes, invitados, vestuario, música… Para muchas personas esto suena divertido, pero para otras es una pesadilla con moño. Las celebraciones se han vuelto una especie de show social que no todos quieren protagonizar.
La presión de “tener que hacer algo” puede convertirse en una obligación disfrazada de festejo. Y para quien valora la tranquilidad por encima del ruido, eso ya no tiene sentido.
Leave a Comment